Clinical Research Insider

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Utilidad del cannabis como terapia potencial en la Enfermedad Inflamatoria Intestinal

“Un viaje a Nashville” Calidad de vida, a veces más importante que la vida misma

Por: Dra. Ana Villaseñor-Todd*

La música es un viaje apasionante que merece, sin duda, ser emprendido. Pero cuando se  trata de describir el lugar al que has ido, mientras escuchas algo tan sui géneris, la historia se repite y se vuelve compleja.  

Una noche veraniega en Atenas del Sur, iluminada por el reflejo de las sicodélicas luces de la ciudad, en la costa del río Cumberland. Azoteas rebosadas por el éxtasis de la música country en Lower Broad; un duelo de pianos, el aroma de los girasoles color lavanda, en Tootsies y un par de cervezas. Inmersos en la ciudad que vio nacer a Taylor Swift, al fondo una edificación de Elvis Presley y justo cuando pensaba que ese instante no podía ser más perfecto: una mujer de acento británico al micrófono, apasionada, sofisticada y silenciosa… en sus letras nos cuenta de sueños, de pequeños triunfos y del poder redentor del amor;  Something More Beautiful” después de 6 años de ausencia, posiblemente a causa de alguna exacerbación por Enfermedad Inflamatoria Intestinal resurge la creadora de folktrónica,   Elizabeth Caroline Orton. Han pasado varios años desde el inicio de su carrera y de ese elaborado panorama de sonidos. 

Hoy inició mi día, en la playlist una canción que es capaz de arrancar mi auto con un pequeño preludio de sintetizadores, pianos, guitarras y pedales de distorsión  “I wish I never saw sunshine”. Cada que escucho a Orton, reconozco que tiene un estilo único, intacto, firme; hace énfasis de su potencial como compositora, sin embargo, recurrentemente  expresa verdaderos momentos de dolor a los que recurre para olvidar y sanar. En vísperas del #WorldIBDday, #breakthesilence, #ibdsmile bajo la empatía y la influencia del maravilloso mundo cortazariano me hace reflexionar “Vos no podrías, dijo. Vos pensás demasiado antes de hacer nada. —Parto del principio de que la reflexión debe preceder a la acción”.  

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) comprende dos padecimientos principales: la Enfermedad de Crohn (EC) y la Colitis Ulcerativa Crónica Idiopática (CUCI). Ambas enfermedades se manifiestan comúnmente con dolor abdominal y diarrea. Una diferencia importante entre estas enfermedades es la topografía de la afección; la EC tiende a afectar cualquier parte del tracto gastrointestinal y la CUCI afecta solamente el colon y el recto. La epidemiología actual reporta un incremento en la incidencia de la EII de hasta 5 veces más en los últimos 15 años, y la CUCI es 4 veces más frecuente que la EC en México. En el primer estudio latinoamericano de epidemiología respecto a la EII, la prevalencia actual de EII, CUCI y EC fue de 1.83, 1.45 y 0.34 casos por cada 100,000 personas-año, respectivamente.(1)

La planta de la marihuana, denominada Cannabis sativa, se ha utilizado a lo largo de la historia como remedio sintomático para ciertos padecimientos (esclerosis múltiple, dolor crónico, glaucoma, epilepsia, entre otras), en rituales religiosos y como una droga recreacional. Sin embargo, múltiples estudios han sugerido que tiene efectos antiinflamatorios, antieméticos, antidiarreicos y analgésicos. La marihuana contiene dos componentes principales: el cannabidiol (CBD) y el tetrahidrocannabinol (THC). El THC es el compuesto principalmente psicoactivo y el CBD es el compuesto antiinflamatorio. El cuerpo humano también produce cannabinoides, estos se denominan endocannabinoides y hay dos importantes: anandamida y N-araquidonil-etanolamina. (2-6)

Este texto tiene como objetivo explicar los múltiples beneficios que la planta de la marihuana ofrece, así como esclarecer si existe un beneficio que modifique la enfermedad y no solamente sus efectos sobre los síntomas de la misma. Asimismo, se hablará acerca de los efectos no deseados de la marihuana. Es importante mencionar que varios estudios han demostrado que entre el 6.8-17.6% de los pacientes consumen cannabis y solamente el 12.8% lo ha discutido con su médico. Esto resalta la importancia de la comunicación médico-paciente para poder orientar sus decisiones y así mejorar los resultados a largo plazo.

Argumentos a favor del uso de cannabis como terapia

Los endocannabinoides han demostrado jugar un papel importante en la regulación de la inflamación y permeabilidad de la mucosa del tracto gastrointestinal. Existen dos receptores importantes que regulan la acción de los componentes del cannabis: CB1 y CB2. El receptor CB1 se encarga de disminuir la percepción del dolor, disminución de la motilidad intestinal, la náusea y atenúa la secreción de ácido estomacal. El receptor CB2 se encarga de aumentar la producción de interleucina 10, disminuyendo la inflamación, así como de crear antinocicepción. Debido a esto, se han realizado múltiples estudios tratando de demostrar la utilidad de esta planta en la EII. A pesar de esto, no se ha demostrado un efecto claro en la regulación de la inflamación en estas enfermedades basado en ensayos clínicos correctamente aleatorizados. En los pacientes con EII se ha demostrado una menor concentración de anandamida y esto podría suplementarse con cannabinoides exógenos. (1, 2, 3, 4)

Algunos estudios demostraron una mejoría en la percepción de los síntomas de la EC, esto se notó mediante una escala de síntomas de esta enfermedad, llamada Crohn ‘s Disease Activity Index (CDAI, por sus siglas en inglés). En este estudio, se les proporcionó a un grupo de pacientes una cierta cantidad de cigarros de marihuana por 8 semanas, seguido de 2 semanas sin marihuana, mientras que a otros pacientes se les dio un placebo. Los beneficios reportados por los pacientes en el grupo de la marihuana se perdieron en el período de abstinencia de marihuana. En otro estudio, realizado por Picardo et al., se utilizó cannabis en un grupo de pacientes y placebo en otro grupo, se utilizó un cuestionario donde reportaban si hubo mejoría en sus síntomas. En el grupo de cannabis, una gran mayoría (83%) reportó mejoría en el dolor abdominal, 74% reportó mejoría en los calambres abdominales, 48% reportó mejoría en artralgias y cerca del 25% reportó mejoría en la diarrea. (1,5)

También se han realizado estudios en adolescentes y adultos jóvenes donde se demuestra una mejor calidad de vida en pacientes con EII. Estos estudios consisten en cuestionarios donde los pacientes reportan mejoría en sus síntomas y en otros aspectos, como mejor calidad de sueño, apetito, ánimo, entre otras. La Academia Americana de Pediatría reconoce que el uso médico de cannabis puede ser una alternativa de tratamiento sintomático en pacientes con EII, en especial cuando se trata de mejoría en la calidad de vida. (5)

Argumentos en contra del uso de cannabis como terapia

Los efectos adversos más comunes con el uso de la marihuana son cefalea, náusea, somnolencia y mareos. También se pueden describir efectos a corto plazo, como alteración en memoria episódica, aumento de impulsividad, alteración en la capacidad de toma de decisiones y desinhibición conductual. A largo plazo pueden existir síntomas neuropsiquiátricos, como alteración cognitiva y dependencia, así como alteración en la fertilidad, aumento de riesgo de infarto al miocardio, bronquitis crónica, hiperemesis por cannabis, por mencionar algunos.

La salud mental debe ser evaluada previo al consumo de marihuana, debido a que puede existir un cuadro de ansiedad o depresión subyacente que se puede exacerbar o enmascarar con su uso. Además, existe una relación entre esquizofrenia y abuso de sustancias, particularmente la marihuana. Sin embargo, se necesitan más estudios para demostrar si existe causalidad. Aunque se cree que la marihuana no es adictiva, el uso crónico de esta planta también puede resultar en adicción. (1,6,7)

Varios estudios observacionales han reportado beneficios, pero no se cuenta con ensayos clínicos aleatorizados que demuestren que no fue debido a placebo u otras razones. El uso de cannabis no debería sustituir la terapia médica, sino complementar, pues es una enfermedad que tiene un alto impacto en el estilo de vida. (4) También hay evidencia que demuestra que el uso de cannabis durante el embarazo puede resultar en alteraciones cognitivas del infante. La postura oficial de la Asociación Americana de Ginecología y Obstetricia es que no está recomendado su uso durante el embarazo, sin embargo, no se ha reportado que cause parto prematuro, peso bajo al nacer u óbito. Asimismo, es importante reconocer el hecho de que muchos pacientes optan por dejar la terapia convencional por la terapia con cannabis. Sin embargo, esto puede llevar a una exacerbación de la EII a la larga, debido a que el efecto antiinflamatorio de la marihuana no es tan significativo como la terapia con biológicos o aminosalicilatos. (2-5)

Conclusión 

Actualmente, la evidencia que apoya el uso de la marihuana para el manejo de la EII es limitada, sin embargo, algunos estudios apoyan su uso como una terapia adjunta o complementaria para la mejoría de síntomas psicosomáticos. La posición de diferentes asociaciones como la Crohn and Colitis Foundation dicta: “aunque la marihuana puede ayudar al control de síntomas y mejorar la calidad de vida en pacientes con EII, no ha demostrado modificar el comportamiento de la enfermedad” y la Canadian Gastroenterology Association (CAG) declara: “la marihuana no parece alterar el curso de la enfermedad, para mejor o peor, basado en la evidencia actual disponible, y no debe reemplazar las terapias médicas aprobadas para EII”.

Es cierto que las enfermedades inflamatorias del intestino (EII) impactan y deterioran significativamente la calidad de vida del paciente.  El uso de la marihuana es un tema controversial en el manejo de EII, y aunque la evidencia actual sugiere que no modifica la evolución natural de la enfermedad, es importante discutir su uso con el paciente en un manejo multidisciplinario por el impacto potencial en la calidad de vida. Se necesitan más estudios para definir la dosis, rutas, potencia y frecuencia de aplicación para estandarizar el uso de marihuana en EII. Pues este grupo de personas además de lidiar con EII, diariamente enfrentan un limitado acceso a la atención médica, la educación, el empleo y las relaciones interpersonales. El mundo ha cambiado la disminución en la movilidad, el distanciamiento social y las medidas de contención de epidemia han incrementado las necesidades insatisfechas de los pacientes con EII, esto se puede demostrar y comunicar mejor al público, a la comunidad científica, a los proveedores de servicios de salud y a los tomadores de decisiones. Hacernos una idea no solo del presente que enfrentan es necesario, pero requerimos tomar acciones del futuro inmediato en algunos de los temas clave de la gestión de la EII. Porque como dice Julio Cortázar: “Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”.

*Por Ana Villaseñor-Todd, científica, médica de profesión y empresaria mexicana investigadora destacada por sus estudios en encefalopatía hepática mínima, estrés oxidativo, calidad de vida y cognición social. Certificada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como facilitadora de MhGap; CEO en Health Care Solution, VICOMMA Group.

Comité técnico 

Bastán-Fabián, Daniel; Garrido-Treviño, Luis Felipe; Martínez-Vázquez, Manuel. Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Instituto de Salud Digestiva, Clínica de Enfermedad Inflamatoria. 

Referencias

1. Yamamoto-Furusho, J. K., Sarmiento-Aguilar, A., Toledo-Mauriño, J. J., Bozada-Gutiérrez, K. E., Bosques-Padilla, F. J., Martínez-Vázquez, M. A., Marroquín-Jiménez, V., García- Figueroa, R., Jaramillo-Buendía, C., Miranda-Cordero, R. M., Valenzuela-Pérez, J. A., Cortes-Aguilar, Y., Jacobo-Karam, J. S., Bermudez-Villegas, E. F., & EPIMEX Study Group (2019).

2. Quezada SM, Cross RK. Cannabis and Turmeric as Complementary Treatments for IBD and Other Digestive Diseases. Curr Gastroenterol Rep. 2019;21(1).

3.-  Carvalho, A., Souza, G., Marqui, S., Guiguer, É., Araújo, A., & Rubira, C. et al. (2020). Cannabis and Canabidinoids on the Inflammatory Bowel Diseases: Going Beyond Misuse. International Journal Of Molecular Sciences, 21(8), 2940. doi: 10.3390/ijms21082940

4. Incidence and prevalence of inflammatory bowel disease in Mexico from a nationwide cohort study in a period of 15 years (2000-2017). Medicine, 98(27), e16291. https://doi.org/10.1097/MD.0000000000016291

5.  Kienzl, M., Storr, M., & Schicho, R. (2020). Cannabinoids and Opioids in the Treatment of Inflammatory Bowel Diseases. Clinical and translational gastroenterology, 11(1), e00120.https://doi.org/10.14309/ctg.0000000000000120

Complementary

Treatments for IBD and Other Digestive Diseases. Current Gastroenterology Reports, 21(1), 

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