Clinical Research Insider

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Antibióticos y educación

Por: Miriam Herrera Domínguez*

Inicio el presente texto con una pregunta curiosa: “¿Para qué necesitaría un niño o un adolescente conocer sobre la resistencia antimicrobiana?” Y cito textualmente las palabras que emitiera Stella Kyriakides, Comisionada de la UE para la Salud, durante el lanzamiento de la campaña 2020 de ECDC (European Center for Disease Prevention and Control) para la lucha contra la resistencia antimicrobiana y por la preservación de la efectividad de los antimicrobianos.

La resistencia antimicrobiana es un reto global y primera prioridad para la Unión Europea. Mientras el mundo continúa luchando contra el COVID-19, es esencial permanecer vigilantes y comprometidos en esta lucha. Los antibióticos deben ser usados prudentemente con estricta prevención y medidas de control. Ambos, COVID-19 y la resistencia antimicrobiana claman por un enfoque de políticas unidas a través de los países y de todos los niveles de la sociedad. Debemos tomar medidas para prevenir la propagación de la resistencia en todo el mundo y dar soporte al ambiente adecuado para el desarrollo correcto de nuevos antimicrobianos. Debemos trabajar todos juntos para garantizar que la resistencia microbiana no se convierta en la próxima catástrofe global de la salud. 1

Interesante reflexionar al respecto, sobre todo cuando vemos que con el impacto de la pandemia por el COVID-19 los gobiernos se han enfocado mucho en la educación sobre este asunto, incluyendo los niveles iniciales de la escuela básica y hasta el preescolar. La conducta de los niños frente a lo que conocen ahora del coronavirus y las precauciones a seguir, los ha llevado a internalizar costumbres y comportamientos acorde a lo requerido. Esto demuestra que, si se invierte en planes educativos sostenibles en el tiempo, podrían crecer con una conciencia respetuosa de las restricciones requeridas para prevenir la enfermedad. Sin embargo, y tomando en cuenta que la Resistencia Antimicrobiana (RAM) es una ‘piedra en el zapato’ desde hace décadas, es deplorable comprobar el poco y deficiente conocimiento que, sobre el uso indebido de los antibióticos, se tiene a nivel poblacional general. 

Hoy quiero escribir sobre esta necesidad. La necesidad de educar desde temprana edad, no sobre el uso correcto de los antibióticos. Esto, sin duda, es materia pertinente del profesional de la salud y de las personas de más edad, responsables de los menores. Quiero escribir sobre los mitos y las equivocaciones que, sobre el uso de los antimicrobianos en general y de los antibióticos en particular, le son heredados a nuestros menores y jóvenes, y sobre las posibilidades que la tecnología de hoy puede aportar para llegar a ellos.

De acuerdo con un reciente estudio del Centro Europeo para la Prevención y Control de las Enfermedades (ECDE)2, se registra que las bacterias multirresistentes causan al año 33.000 muertes en Europa, 1.900 de ellas en España, con el gasto sanitario añadido que ello supone: unos 1.500 millones de euros en Europa, según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Hoy, la resistencia a los antibióticos constituye una de las mayores amenazas para la salud.  A nivel mundial, se estima que más de 700 000 personas mueren cada año debido a infecciones resistentes a los antimicrobianos, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.

Dos años después de que el informe O´Neill3 presentado por el Gobierno británico revelase que estos medicamentos serán la primera causa de muerte en el año 2050, la resistencia a los antimicrobianos (AMR, por sus siglas en inglés) continúa a la cabeza de las amenazas más apremiantes para la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo. Esto por mencionar solo cifras europeas. Si nos vamos a las estadísticas en los países Latinoamericanos, la situación es mucho más alarmante.

La RAM afecta a los países en desarrollo de modo particularmente preocupante. Es evidente que aquellos con sistemas de supervivencia más precarios, menos acceso al agua, a los sistemas hospitalarios y a los recursos médicos en general, mostrarán una salud más vulnerada y vulnerable, y por ende llevarán la peor parte de esta situación. 

De acuerdo con cifras recientes de la OMS, un cuarenta por ciento de las infecciones contraídas por bebés recién nacidos resisten a los tratamientos disponibles. La mayoría de las muertes resultantes ocurre en los países en desarrollo. Y en estos países un alto porcentaje de la población cree que los antibióticos curan el resfriado. Si revisamos brevemente los factores que aún en la actualidad, convulsionada por la pandemia del SARS-CoV-2 como agravante, marcan de manera insistente el tema que nos ocupa este artículo, la resistencia antimicrobiana o RAM vs. la educación, encontraremos: 

  • La Interrupción del tratamiento

Los antibióticos deben ser tomados regularmente y durante el ciclo completo indicado, que usualmente va desde una a seis semanas. Incluso en lugares donde los medicamentos son costosos o bien no están disponibles a tiempo, muchos pacientes interrumpen el tratamiento cuando desaparecen los síntomas, y conservan el resto de las pastillas para un uso posterior.

  • La Prescripción excesiva

En áreas en donde las enfermedades bacterianas tales como diarrea e infecciones de tracto respiratorio son comunes, y donde los hospitales y centros de salud se ven desbordados por falta de capacidad, se prescriben a menudo antibióticos sin un diagnóstico adecuado, o incluso de manera preventiva, provocando un uso excesivo. También influye en el profesional de la salud la actitud del paciente o sus familiares, quienes a veces con su impaciencia logran forzar al médico a la prescripción del antibiótico.

  • Los Costos consecuencia de la RAM

El tratamiento, hospitalización y curación de un paciente con una infección resistente a los antibióticos generan altísimos costos. Si no hay un tratamiento inmediato disponible, los pacientes suelen intentar y/o usar medicinas otras para combatir, sin garantía, sus infecciones. Cuando con un tratamiento correcto pudiera requerirse un solo ciclo de antibióticos, terminan necesitando unas cuantas más afectando considerablemente los golpeados presupuestos tanto familiares como de los sistemas de salud de los países afectados. Estos costos adicionales podrían alcanzar un billón de dólares para el año 2050, advierte el Banco Mundial en un reporte del 2016. Por estas razones, se estiman impactos financieros de hasta un cinco por ciento del PIB para los países más vulnerables para la misma fecha, lo cual acarreará como consecuencia pérdidas millonarias que llevarían a más de 25 millones de personas a la condición de pobreza extrema por causa de la resistencia antimicrobiana.

Kevin Outterson, investigador en leyes de la Universidad de Boston, estima que el total de costos por erradicar la resistencia antimicrobiana podría ser de $10 mil millones. Esto es tanto dinero como al que los estados miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se comprometen cada año para el Fondo Verde del Clima4.

Por otro lado, los costos actuales para el desarrollo de nuevos medicamentos requeridos para contrarrestar la falta de eficacia de aquellos contra los que se ha desarrollado resistencia son extremadamente altos. Entre fases de Investigación y Desarrollo, costos Regulatorios y de Aprobación se estima que el costo medio de desarrollo de un medicamento es de aproximadamente 2500 millones de dólares. Sin dejar de mencionar que, debido a las estrictas regulaciones internacionales, el costo de las medicinas se mantiene bajo, lo cual hace de su desarrollo un proceso menos rentable y por lo tanto menos atractivo para las compañías farmacéuticas. Un último dato sobre innovación reconoce que la llamada “medicina de precisión” (de la medicina tradicional a la medicina personalizada)5 contribuye junto a lo anteriormente mencionado, a que hoy en día el retorno de la inversión para el lanzamiento de un nuevo medicamento sea cada vez menor.

Esta realidad, asegura, provoca una segunda razón de la bajada de la rentabilidad, y es que se ha intensificado la competencia entre farmacéuticas. “Antes una molécula estaba mucho tiempo sola en el mercado, pero ahora hay varias moléculas no genéricas que compiten por un mismo mercado. Si sumamos todo lo que se invierte en necesidades de desarrollo de nuevos medicamentos y en planes para combatir la RAM observamos cifras millonarias”8.

En los países en desarrollo observamos que las políticas de uso de los antibióticos son estrictas y se aplican, y la mortalidad debido a la RAM está siendo más controlada. Sin embargo, la situación es totalmente diferente para los países más vulnerables. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, si la tendencia actual continúa, al 2050 este problema podría matar a 10 millones de personas cada año, haciendo que la RAM sea aún más peligrosa que la diabetes, la tuberculosis y el VIH/SIDA juntos6. Los países en desarrollo son tanto causa del problema como víctimas de este. Hablemos ahora de la educación a nivel primaria y secundaria para el conocimiento y conciencia sobre la resistencia antimicrobiana. 

¿Qué se ha estado haciendo y qué se hace actualmente? 

Existen antecedentes en la literatura médica sobre la utilidad de las intervenciones educativas en la población en el nivel de conocimientos sobre el uso adecuado de antimicrobianos. Al respecto, se ha visto que intervenciones educativas con estrategias únicas, como la difusión de material educativo (impresos, vía informática, charlas o métodos pasivos), no mejoran significativamente el nivel de conocimientos; en cambio se ha sugerido en algunas revisiones sistemáticas que estrategias que combinen charlas, talleres interactivos y material audiovisual, focalizados a los intereses y necesidades específicas del grupo intervenido, tienen mayor impacto en el nivel de conocimientos de la población intervenida, lo que podría a su vez contribuir a disminuir el uso de antimicrobianos. Las conclusiones arrojan importantes lagunas a nivel de conocimiento sobre el uso adecuado de los antimicrobianos en las poblaciones de estudio, las cuales mejoraron significativamente tras la intervención educativa, manteniéndose el beneficio durante al menos cuatro meses después de la intervención7.

¿Qué tan complicado sería influir en las poblaciones de menor edad, que sabemos siempre tienen incontables posibilidades de asimilar nuevas pautas de conducta? Inculcando con constancia y de manera razonable, con un lenguaje adaptado a su edad, con una mayor conciencia y conocimiento sobre el uso indebido de los antibióticos y sus consecuencias, ganaríamos un aliado a futuro para esta devastadora lucha contra la resistencia antimicrobiana. Aprovechar la era de las Tecnologías de la Información (IT), a las cuales tienen acceso un alto porcentaje de la población de escasa edad, para generar planes atractivos con mensajes incluyentes y que permitan la amplia difusión de la lucha contra la RAM. Instruir a los docentes, a los padres y a todos los involucrados en la educación para elaborar e implementar planes educativos que incluyan el uso indebido de los antibióticos a través de campañas, competencias, juegos, dinámicas de aula, workshops, para la representación de los perjuicios de la indebida utilización de los antibióticos y toda aquella herramienta que haga posible concientizar a los menores sobre los daños y consecuencias del mal uso de los AM debería ser tarea de los gobiernos y de todos. Aprovechar la circunstancia/coyuntura de la pandemia del COVID-19 para desarrollar y establecer planes de intervención educativa tendientes a concientizar a la población de menor edad en el uso inapropiado de los antimicrobianos. 

Un excelente ejemplo de la utilización de los recursos actuales es la campaña digital anual de ECDC “The European Antibiotics Awareness Day (EAAD) digital campaign” que consiste en una serie de declaraciones filmadas de partes interesadas de alto nivel de la Comisión Europea y la presidencia alemana del Consejo de la Unión Europea, así como de expertos. Cada video aborda una serie de cuestiones clave en relación con la resistencia a los antimicrobianos8. Los videos se publicaron y se promocionarán en las redes sociales en relación con EAAD desde el 18 de noviembre de 2020 bajo los hashtags #EAAD and #KeepAntibioticsWorking. Para esta primera campaña digital de EAAD, el ECDC se ha puesto en contacto con personas influyentes, conocidos “influencers” de los Estados miembros de la UE que difundirán los mensajes clave de EAAD en sus respectivos idiomas y los adaptarán a sus audiencias. Por último, el ECDC está lanzando una animación sobre lo que pueden hacer los profesionales de la salud para que los antibióticos sigan funcionando. Esta animación está dirigida a profesionales de hospitales y otros entornos sanitarios.

Otra iniciativa interesante para educar a la población de menor edad y al público en general es el conocido como “Autobús de las bacterias”, unidad móvil de la farmacéutica Pfizer decorada y dotada con material educativo alusivo a temas sobre el buen uso y el uso indiscriminado de los antibióticos. Esta unidad recorrió durante la semana de la campaña mencionada antes, varias ciudades de Europa con el fin de promover el conocimiento entre la población sobre el riesgo de las resistencias antimicrobianas y qué se puede hacer para evitar su propagación. También la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha generado cantidad de videos relacionados con el tema RAM para educación comunitaria.9

Uruguay integra junto con Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú el proyecto “Trabajando juntos para combatir la resistencia a los antimicrobianos”. La Organización Panamericana de la Salud, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura, la Organización Mundial de Sanidad Animal y la Unión Europea, se han unido para colaborar con la iniciativa. El enfoque es “Una Salud”, la mirada es integral; porque nuestra alimentación y salud son interdependientes y se vinculan a los ecosistemas en los que coexisten. Una mala práctica en uno de los componentes afecta a los otros. 

Iniciativas puede haber, creatividad sobra. Lo que se necesita es la voluntad y la efectividad. Que estas iniciativas lleguen a esta población que es el futuro incipiente. 

Para finalizar dejo una importante reflexión a propósito de los antibióticos: en el año 1928 fue descubierto el antibiótico más famoso, el más usado, la penicilina. Alexander Fleming, su descubridor, consciente de los millones de vidas que se podrían salvar con este descubrimiento, dejó como legado al mundo la fórmula de este importante medicamento que marcó un progreso trascendental en la humanidad. Ahora, cerca de 100 años después, el desafío es cómo preservar este regalo, para salvar millones de vidas más. Y una frase interesante    Antibióticos: “Tómatelos en serio”.

*Miriam Herrera Domínguez, lic. en Química de la Universidad Simón Bolívar, Venezuela con Especialización en Ciencias Ambientales de la Universidad de Ann Arbor Michigan, USA. Actual Director Técnico en Sioltalife Business Education, España y Desarrollador de Negocios en Corporación Científica Venezolana, CA para las áreas de Microbiología y Filtración de Laboratorio e Industria Farmacéutica y Biotecnológica en Venezuela. Actual colaboradora de la Parenteral Drugs Association (PDA). Con amplia experiencia en análisis instrumental y cromatografía de gases, ha formado parte de los Comités de Evaluación de Normas Industriales (COVENIN) en Venezuela y en la American Standard Testing Materials (ASTM), USA. Durante más de diez años se desempeñó como Gerente Regional VECO (Venezuela-Ecuador-Colombia) y como asesora en las áreas de Microbiología, Biotecnología y Filtración en la industria Farmacéutica, Biotecnológica y F&B para Sartorius de México SA de CV.

Referencias

1. Antimicrobial resistance and consumption remains high in the EU/EEA and the UK, according to the ECDC data. Press release European Center for Desease Prevention and Control, November 18, 2020

2. La resistencia a los antibióticos mata a 700.000 personas cada año, National Geofraphic, Cristina Crespo Garay. Publicado 16 NOV. 2018 13:51 CET, ACTUALIZADO 5 NOV. 2020 7:02 CET

3. O’Neill J. Review on Antimicrobial Resistance. Tackling drug-resistant infections globally: final report and recommendations. May 2016.  

4. Deloitte Consulting “Ten years on. Measuring the return from pharmaceutical innovation 2019

5. The Lancet Infectious Diseases. ECDC (European Center for Desease Prevention and Control) Nov 06, 2018

6. I+D de medicamentos: costes de desarrollo cada vez más altos y rentabilidades más bajas, FarmaIndustria Madrid, 07.02.2020

7. “Impacto de una intervención educativa en el conocimiento sobre uso adecuado de antimicrobianos en infecciones respiratorias en un grupo de adolescentes” Beatriz Silva, Clarita Ferrada y M. Elena Santolaya, Santiago, Chile. Servicio de Pediatría (BS). Universidad de Chile, Santiago. Facultad de Medicina. Julio 2012

8. European Antibiotic Awareness Day 2020 EAAD is this year marked with a digital campaign 18-24 November9 Organización Panamericana de la Salud: Campaña “Unidos para preservar los antimicrobianos”, Nov 2020

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