Clinical Research Insider

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México: paraíso para la investigación y el desarrollo del Cannabis

 Entrevista a Lorena Beltrán, una de las mayores investigadoras y activistas cannábicas de América Latina  

Lorena Beltrán, CEO de CannabiSalud

En 2014 funda ​CannabiSalud, el primer congreso internacional de cannabis medicinal para profesionales de la salud en México​, siendo una de las plataformas educativas más importantes para el sector salud y el sector empresarial. En el 2018 co-funda la empresa ​Endonatura Labs SA de CV​, la cual se enfoca en la investigación, asesoría y actividades dentro del marco legal. Lorena ha paticipado en congresos como: CannaTech en Israel y Panamá, MjBiz en Las Vegas y Bogotá, ExpoMedeWeed en Medellín y muchos más en Estados Unidos y Canadá. Actualmente encabeza el Movimiento por la Legalización 4/2020, una coalición de asociaciones y empresas que se ha formalizado y constituido en la nueva Alianza Latinoamericana de la Cannabis A.C. 

En suma, además de posicionar al país como uno de los principales jugadores en la industria del cannabis a nivel global, Lorena funge como una excelente fuente de información, actualizada y confiable, para despejar las interrogantes que el tema de la marihuana puede generar.  

Estimada Lorena, podrías explicarnos ¿en qué consiste la regulación legislativa que postula el Senado sobre el uso del cannabis en México?, ¿cuáles son los usos permitidos en nuestro territorio?

La regulación de la cannabis en México abarca en estos momentos todo el tema medicinal. En el 2017 es cuando se aprueba la primera ley, la cual modifica la Ley General de Salud y el código penal federal para permitir la importación de productos derivados de la cannabis con fines médicos o terapéuticos, además de la producción desde la semilla hasta el producto final de manera nacional, doméstica. Tener toda esta producción en México también es posible pero solamente para el desarrollo de productos medicinales. Esta ley que se presentó, se aprobó y se publicó en el 2017, estuvo en espera de un reglamento o de su regulación por más de tres años. Apenas ahora, en enero de 2021, la COFEPRIS y la Secretaría de Salud emiten el reglamento de esta ley, es decir, las reglas del juego, que prácticamente se refieren a qué tipo de licencias se pueden solicitar ante COFEPRIS, además de la información básica que ya sabemos porque la ley es general, que se relaciona a la importación y la producción nacional.

Dentro de las categorías de productos permitidos en este momento bajo ese reglamento solamente quedaron dos, que son: medicina herbolaria y medicina farmacéutica. Entonces, al contar con este reglamento, ya podemos comenzar a ver tanto a universidades como instituciones privadas, públicas o empresas solicitando estos permisos para arrancar la industria del uso medicinal. Hay otra discusión que se está llevando a cabo en la Cámara de Diputados y en el Senado sobre una nueva ley que ampliaría los usos de la cannabis que tenemos hasta este momento, el cual solo es medicinal. En esta nueva propuesta de ley se propone que se libere el uso y la producción de la cannabis con usos lúdicos o recreativos, además, también se habla y se establece el uso del cáñamo con fines industriales.

Esta propuesta de ley todavía no es ley, ya que fue aprobada en el Senado y en la Cámara de Diputados, pero falta la aprobación del Poder Ejecutivo para la firma del presidente y que se publique en el Diario Oficial de la Federación. Una vez que esté publicado, a partir de ese día, el gobierno tiene 180 días para implementar el reglamento de esa ley. Por lo pronto trabajamos con el reglamento del uso medicinal, que por cierto es una ley que quedó bastante reducida, pero creemos que el reglamento quedó todavía más restrictivo de lo que pudiera realizarse a través de la ley general, porque dejó fuera a los suplementos alimenticios, remedios herbolarios, alimentos y bebidas y cosméticos, cuando en una discusión previa, antes de este reglamento, se había hablado de que estos productos sí iban a estar permitidos siempre y cuando tuvieran menos del 1% de THC, que es el compuesto psicoactivo de la planta, pues al tener menos del 1% ya no implica un riesgo para la salud y por lo tanto podrían ser productos de libre venta.

Sin embargo, esto no quedó en el reglamento y solamente tenemos productos que pueden estar a la venta y que se pueden adquirir con receta médica siempre y cuando cumplan con los requisitos, es decir, que exista una investigación clínica detrás. Por lo tanto, no ha salido este tipo de medicamento cannábico al mercado, creo que todavía nos hace falta ver más participación e inversión en el tema, porque sabemos que la industria farmacéutica y el desarrollo de estos productos es costoso, entonces en estos momentos no hay un acceso rápido, seguro ni eficaz de productos para los pacientes, los cuales continúan en espera. 

En otras ocasiones has hablado sobre los compuestos de la planta del cannabis, podrías mencionarnos ¿cuál es la relación entre el ser humano y los cannabinoides?

Los compuestos que tiene esta planta se llaman fitocannabinoides, “fito” porque es una planta, pero resulta que los seres humanos y los mamíferos también producimos unos compuestos muy similares a los fitocannabinoides, pero en los seres humanos y en los mamíferos se les conocen como endocannabinoides. Entonces, al hacer esta investigación desde los años 60’s, médicos y científicos israelitas descubrieron que estas dos moléculas son casi idénticas y que el ser humano y los mamíferos contamos con un sistema endocannabinoide con receptores específicos para dichas moléculas. Así pues, nuestra relación con la planta es mucho más directa y estrecha de lo que pensábamos. Resulta que al tener estos receptores encima de nuestras células, los receptores llaman a los endocannabinoides cuando la célula se está inflamando. Cuando esto sucede la célula “pide ayuda”, porque estos compuestos, ya sean cannabinoides o fitocannabinoides, tienen funciones antioxidantes y neuroprotectoras, por lo cual ayudan a desinflamar la célula. 

De acuerdo con tu amplio conocimiento en el tema podrías compartir con nosotros, ¿cuáles son algunos de los usos benéficos que se le pueden dar al cannabis? 

Ahora sabemos que la planta de cannabis, comprobado científicamente y de manera anecdótica, con evidencia ancestral, tiene muchísimos beneficios para la salud, así como también para el medio ambiente y para muchas otras áreas que a lo mejor nuestra sociedad desconoce. Partiendo de lo más básico, la planta de cannabis, marihuana o cáñamo es la misma planta, y el término científico es cannabis. Entonces tenemos el cannabis y tenemos dos denominaciones más de la cannabis, simplemente para diferenciar a la cannabis psicoactiva de la no psicoactiva. A la cannabis psicoactiva, que tiene altos porcentajes de THC, que es el compuesto que provoca la psicoactividad, se le conoce como marihuana, y a la cannabis no psicoactiva se le conoce como cáñamo, puesto que el THC se encuentra en un menor porcentaje. En México la regla indica el 1%; aquella planta de cannabis con menos de 1% de THC es considerada como cáñamo. 

Sabemos que estos compuestos pueden ayudar a mitigar dolores y muchas enfermedades, ya que el 80% de las enfermedades que atacan al ser humano provienen de una inflamación de células. De ahí podemos conectar que los compuestos de esta planta, al entrar como llave en una cerradura en los receptores de nuestro sistema endocannabinoide nos están desinflamando células, y por ende nos están ayudando a controlar o a evitar muchas de las enfermedades que experimentamos como seres humanos hoy en día. No es que la planta sea la panacea, sino que ya está comprobado científicamente que sus compuestos actúan precisamente para ayudar a enfermedades como esclerosis múltiple, fibromialgia, cáncer, artritis, ansiedad, depresión, dolor y muchas otras más. Definitivamente el potencial terapéutico de esta planta es enorme, y eso que nada más se han estudiado yo creo que menos de una tercera parte de los fitocannabinoides de la planta. Hay mucho que investigar todavía y esta es una gran oportunidad para México; al legalizarse el uso medicinal a nivel federal se abre la puerta también a la investigación que tanta falta hace y que México tiene todo para desarrollar y para descubrir cosas nuevas de la planta, de nuestro cuerpo y de nuestra relación con ella. 

Tanto a nivel social como en los poderes políticos, ¿cuáles son los tabúes, prejuicios o estigmas con los que te has encontrado sobre el uso de la marihuana para fines medicinales? 

La planta de cannabis tiene prohibida ya 101 años aproximadamente, antes de ese tiempo era una planta de uso común. Tanto sus aceites como sus flores, que es donde se concentran los cannabinoides, CBD, THC, etc., se utilizaban como tratamiento terapéutico desde hace muchísimos años. Incluso la planta de cannabis se encontraba en la farmacopea americana, en la farmacopea mexicana y en nuestro libro de herbolaria mexicana. Pero cuando entró la prohibición en los años 40’s – 50’s en Estados Unidos se eliminó la planta de todos estos libros y de todos los papeles científicos e investigaciones para hacer un borrón y cuenta nueva porque la planta de cannabis comenzaba a ser una amenaza para varias industrias, obviamente para la industria farmacéutica, pero también para la industria del petróleo, del papel y la automotriz, porque la planta de cannabis también tiene usos industriales. En su tallo podemos encontrar celulosa, fibra muy resistente que al momento de procesarla en productos industriales podemos generar papel, plástico, biocombustible, materiales de construcción, entre muchas otras cosas. Por todo ello se hizo un cabildeo muy fuerte en contra del cannabis y se lanzó una campaña de comunicación que  la satanizaba.

Hay documentales al respecto, como el Reefer Madness, donde también decían que la marihuana era solamente consumida por los mexicanos inmigrantes ilegales que llegaron a Estados Unidos y por los afroamericanos, y que volvía loca y violenta a la gente, que esta planta provocaba pensamientos suicidas y violaciones, sin embargo, estos comportamientos no tienen nada que ver realmente con el efecto de la planta, pero al final del día fue un cabildeo en conjunto con el gobierno que logró prohibir esta planta ancestral que ha estado en contacto con la humanidad desde siempre. Cuando Estados Unidos la prohibe es durante los mismos años en que se crea el departamento de la DEA, qué casualidad, ¿no? pues también sabemos que estas instituciones políticas generan mucho dinero gracias a la prohibición de las drogas para combatir al narco. 

Es importante mencionar que la planta de cannabis por ser una planta natural, por tener compuestos que son casi idénticos a los que nosotros producimos y por nosotros tener receptores para los fitocannabinoides de la planta, no ha habido nunca ninguna muerte ocasionada por el consumo o el exceso del consumo de la planta, no hay tal cosa. El alcohol es muchísimo más dañino, el tabaco también. Pienso que también hemos perdido mucho el sentido común, pues estamos hablando de una planta que no está siendo transformada ni se le están metiendo químicos externos, como sucede con sustancias como la cocaína, porque esta última viene de una planta, pero si masticáramos la hoja de coca en su forma natural, obviamente tampoco va a tener ese efecto mortal que tiene un polvo de cocaína ya procesado con otros químicos, pero la planta de cannabis por lo general se consume en su forma natural.

Si se llegan a extraer sus cannabinoides también se hace a través de un proceso donde solo se extrae la resina de la planta, mas no se le está agregando ninguna otra cosa. Ahorita desafortunadamente vienen elecciones y en esta época es una batalla entre los políticos; llevan arrastrando el tema del cannabis y lo utilizan como un arma para atacarse entre sí, partidos que están a favor en contra de los que no, y bueno, definitivamente es necesario hacer caso omiso de todo esto, dejar que pase esta guerra electoral y seguir en lo nuestro para continuar avanzando con una regulación que sea justa e incluyente y de verdadero impacto social, ambiental y económico para nuestro país, para los mexicanos. 

Como parte de tu formación e involucramiento en el tema del cannabis has viajado a múltiples países como Israel, Estados Unidos, Canadá, Colombia, entre otros territorios latinoamericanos, donde has aprendido aspectos positivos sobre el uso y manejo del cannabis medicinal, por ello, y pensando en el futuro de México, ¿qué aspectos positivos crees que se podrían replicar en nuestro país o qué no se debería implementar? 

México, al legalizar todos los usos de la cannabis a nivel federal se convertiría en el tercer país en el mundo en hacerlo. Hay muchos otros países que tienen regulación solamente para lo medicinal, otro solamente para el cáñamo industrial, pero países que tengan ley federal de todos los usos de la cannabis, medicinal, recreativo e industrial, el primero fue Uruguay, el segundo Canadá y México está por convertirse en el tercer país en el mundo. Sin embargo, hay una curva de aprendizaje muy importante que podemos observar de estos países que ya han legalizado cualquiera de sus usos; es importante observar qué funcionó y qué no. Por ejemplo, en Uruguay, que es un país muy chiquito, realmente la regulación de la cannabis en todos sus usos se hizo principalmente desde una perspectiva de derechos humanos y de justicia social. Por eso mismo se legalizó, no tanto desde una perspectiva económica o de negocio. Por ello no hubo mucho alboroto y no ha habido un impacto económico tan fuerte como se esperaba, porque simplemente se destapó para que la gente pudiera tener sus plantas en casa para el autocultivo, para que no se criminalizara al consumidor, etcétera. Pero luego tienes a Canadá, que es un país mucho más grande y visible, donde se legalizaron también todos los usos, y donde también se pudo observar cosas que no funcionaron tan bien, por ejemplo, la implementación de impuestos.

El ponerlos muy altos tanto en los procesos como en el producto final para su venta también desanima a todas las personas que están trabajando en un marco ilegal para transitar a la legalidad de esta industria, porque de pagar impuestos tan altos prefieren seguir vendiendo sus productos en un mercado negro sin tener que pagar impuestos y siguen generando el mismo ingreso o más. Ese es un error que vemos no solamente en Canadá sino también en Estados Unidos, donde no existe una ley federal. Ellos van legalizando estado por estado, lo cual es muy complejo porque cada uno de ellos tiene sus propias reglas y son muy diferentes. Por ello nosotros insistimos que aquí en México no se vayan a ir con impuestos muy altos en esta nueva ley, lo cual le corresponde a diputados y se va a discutir en el siguiente periodo parlamentario que inicia en septiembre.

Estamos insistiendo en que sea un impuesto progresivo como ha sucedido con el alcohol o el tabaco, porque muchas de las normas que quieren aplicar al cannabis son muy parecidas a las del tabaco. Si ponemos un impuesto muy alto desde el inicio, no vas a alentar a la gente a entrar al mercado legal y ahí se van a perder muchísimos impuestos que, creo yo que el gobierno necesita urgentemente en estos momentos, porque los mayores impuestos se generan de los productos de uso lúdico y del cáñamo industrial, porque los impuestos medicinales son muy bajos o algunos medicamentos nos los tienen. Es imposible decir que lo que funcionó allá va a funcionar en México porque nuestro país es muy complejo y diferente. Nuestro país ha estado marcado por la historia del narcotráfico, la guerra contra las drogas, la corrupción del gobierno y el conservadurismo de la sociedad. Así pues, tenemos muchos factores que son un reto para México al momento de hacer una regulación, pues tiene que quedar como un traje a la medida para nuestro país. 

Para finalizar, ¿cuáles ventajas encuentras en el territorio mexicano para convertirlo en un paraíso para la investigación y desarrollo del cannabis? 

México siempre ha sido uno de los principales productores de cannabis en el mundo, y ahora que entramos en una industria legal se abren muchísimas oportunidades para la investigación, para el desarrollo de tecnologías, para descubrir muchas cosas de la planta que todavía no sabemos y para el desarrollo de medicamentos a base de cannabis, porque existen muy pocos en el mundo; como suplementos alimenticios, cosméticos y alimentos hay muchísimos, pero productos con investigación clínica detrás hay muy pocos. Aprobados por el MTA y el FDA, son aproximadamente 4 como máximo, en la Unión Europea hay creo que dos. Los únicos productos con investigación clínica que está comprobado que funcionan para algo en específico no son ni diez en el mundo. México tiene una súper oportunidad para desarrollar tal investigación clínica farmacéutica en cannabis y para contar con ese tipo de producto que nos proporcione saber exactamente cuántos miligramos nos tenemos que tomar, o para tener un parámetro mucho más establecido de cómo iniciar una dosificación para una condición en específico.

Por ejemplo, entre los productos abalados por la FDA hay uno que es específicamente para epilepsia, para el cáncer o para el dolor, pero imagínate si podemos generar productos para el 80% de las enfermedades que atacan al ser humano. Es una oportunidad enorme para nuestro país, sobre todo porque vamos a tener una regulación federal, algo que ni Estados Unidos tiene, por ello hay mucho interés de empresas e inversionistas extranjeros por venir a invertir en nuestro país, en nuestra gente y en nuestras tecnologías, y para el desarrollo de nuevas tecnologías también. Asimismo, el interés está presente no solo para el uso medicinal sino para el industrial, que viene a marcar una pauta muy importante en el país porque tiene muchísimo futuro. Definitivamente los ojos del mundo están puestos en estos momentos en México.

Entrevista generada por Editorial de Clinical Research Insider

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