Clinical Research Insider

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Cannabis en América Latina: el florecimiento de una industria bajo un nuevo paradigma

Por: Gerardo Garza Villarreal*,  Ana Lucía González, Allegra Piaccentini, Francisco de Landero y Gerardo Garza, Comité de Desarrollo Sostenible del Consejo Mexicano del Cannabis y Cáñamo

Con la legalización del cultivo de cannabis y cáñamo en diversos países de Latinoamérica sucediendo de manera vertiginosa, es importante traer a la mesa la conversación sobre el impacto de este tipo de cultivo en el ecosistema, ya que actualmente en otras regiones productivas se privilegia la producción de cultivos de interior para la elaboración de productos considerados Premium que pueden resultar elevados en costos, no solamente económicos, sino también ambientales.

En estados de EUA como Colorado, se ha detectado que el sector cannábico de cultivo de interiores contamina aún más que la industria de carbón. De acuerdo con los estudios de emisión de gases de efecto invernadero sobre las producciones de cannabis, 1 kilo de flor de cannabis seco cultivado en interior emite entre 2,283 y 5,184 kilogramos de CO2. Esta significativa variación en las cifras se atribuye directamente a las distintas fuentes de energía usadas en el cultivo.

Aunque para procurar reducir la huella de carbono se recomienda siempre invertir en sistemas de energía sostenible, las emisiones de CO2 provocadas por sistemas de cultivo en interiores se pueden reducir en un 42% utilizando sistemas de invernadero y hasta un 96% utilizando sistemas de producción a campo abierto.

Pero reducir la huella de carbono no es lo único que se requiere para lograr una industria sostenible. Además de medir y mitigar las emisiones de gases contaminantes, es esencial mantener los Objetivos de Desarrollo Sostenible planteados en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas como un referente integral en el trazo de la estrategia de regulación de esta nueva industria. 

La transición hacia una bioeconomía será el camino que permitirá lograr en Latinoamérica y el resto del mundo el cambio de paradigma estructural que se necesita para lograr cumplir los Objetivos Globales de Desarrollo Sostenible en el tiempo previsto. Esta transición deberá potenciarse mediante políticas eficientes de desarrollo agrícola y rural dirigidas hacia una especialización inteligente del territorio.

Se espera que la debida regulación para la producción de cannabis y cáñamo sostenible funcione como un vehículo de cambio ambiental, social y económico, desarrollando modelos replicables que pavimenten el camino de transición para este y otro tipo de cultivos, así como la inclusión de las comunidades productivas que requieren un proceso profundo de reconstrucción de tejido social y reparación de daños causados por la era de la prohibición.

Para ello, habrá que asegurar que las regulaciones y los estándares se localicen de acuerdo a las nuevas regiones de mercado de tal manera que consideren las condiciones geográficas de los países cercanos al ecuador no solamente para beneficio, sino también de manera comprehensiva ante los retos regulatorios que plantea el crecimiento de la planta en condiciones ideales maximizadas, como es el caso del cáñamo cultivado a cielo abierto que con la exposición directa, consistente y prolongada a la luz del sol tiende a incrementar sus niveles de THC, lo cual, en caso de disminuir el límite permitido de 1% con la intención de homologar con otras regiones ubicadas más hacia los polos que lo mantienen en .3% provocaría la pérdida y desaprovechamiento de una gran cantidad de biomasa. Tan solo en 2019 alrededor del 60% de los cultivos de Estados Unidos fueron catalogados como “cáñamo caliente” y procesados para su desecho.

Estamos ante la oportunidad de diseñar parámetros que se ajusten a la realidad de América Latina y que permitan que la justicia social trabaje de la mano de la ciencia para lograr un mejor futuro para el campo y, por ende, para todas las personas que participan de él como una fuente de ingresos, de alimentos y de recuperación de ecosistemas. 

*Gerardo Garza Villarreal. Empresario fundador de Biodynamics Lab, empresa especializada en el sector de investigación y desarrollo de aplicaciones de biología molecular y materiales avanzados. Coinventor de una patente agrobiotecnológica. Actualmente desarrolla proyectos para el sector Cannábico.

Bibliografía de apoyo: 

1 – The greenhouse gas emissions of indoor cannabis production in the United States Hailey M. Summers, Evan Sproul & Jason C. Quinn https://doi.org/10.1038/s41893-021-00691-w

2 – Bioeconomía en América Latina y el Caribe Contexto global y regional y perspectivas

Adrián G. Rodríguez Andrés O. Mondaini Maureen A. Hitschfeld, https://www.cepal.org/es/publicaciones/42427-bioeconomia-america-latina-caribe-contexto-global-regional-perspectivas

3 – Naciones Unidas Objetivos y metas de desarrollo sostenible: 17 objetivos para transformar nuestro mundo, https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/sustainable-development-goals/

4 – Economic Viability of Industrial Hemp in the United States: A Review of State Pilot Programs

5 – Dr. Ethan Russo 1% THC Limit for Hemp World-renowned neurologist and cannabis and endocannabinoid scientist explains why increasing hemp’s allowable THC content makes sense. https://www.hempgrower.com/article/dr-ethan-russo-1-is-a-scientifically-defensible-thc-limit-for-hemp/

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