Clinical Research Insider

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Lux Aeterna

Por: Dante Alducin*

El capitán le ha dado la orden de marchar al alférez, tras ellos varios integrantes de la compañía de vigilantes comienzan la marcha, algunos alistan sus armas, otro levanta un estandarte y alguien más toca los tambores. Es el año de 1640, la escena se titula De Nachwacht o La Ronda de Noche y es una de las obras maestras más bellas de la pintura. Es enorme y hoy en día luce imponente al fondo de una deslumbrante galería en el Rijksmuseum de Ámsterdam. La primera vez que la vi todo pasó a segundo plano: el frío, el cansancio y el hambre, porque de pronto te has sumergido en el mundo de Rembrandt. Aquel mundo tan espléndido solo pudo salir del genio de un auténtico maestro capaz de dominar la luz y las formas a voluntad; antes de esa pintura no se había visto nada igual. Rembrandt cambió para siempre el manejo de la luz en la pintura.

Más o menos por aquellos mismos años Sir Isaac Newton realizó lo que denominó su Experimentum Crucis, aquella famosa escena donde hizo pasar un haz de luz solar a través de un prisma y este a su vez se descompuso en colores. Aunque se pensó en un momento que era el prisma lo que producía el color, entonces Newton respondió modificándolo con colores, pero el resultado no cambió. Así fue como escribió en sus notas: Nec variat luz fracta colerem o “La luz refractada no cambia de color”, demostrando que la luz blanca estaba compuesta de múltiples colores. Aquel hallazgo junto con el cálculo y la gravedad convertirían a Newton en el arquitecto de la ciencia moderna.

Y aquí viene el punto más interesante de estas dos historias: tiempo después el poeta John Keats diría que Newton había “reducido la belleza de la luz a un mero evento de partículas […] una filosofía fría que destejerá el arcoíris”. Y, sin embargo, el mundo hoy sería muy distinto de como lo conocemos si no hubiera sido por él. Hoy en día, en el siglo XXI, mucha gente mira con recelo a la inteligencia artificial, temen que su trabajo, cualquiera que este sea, se vuelva obsoleto. Apelan a que vamos a estar regidos por máquinas y que tiempos pasados siempre fueron mejores; en nuestros días sigue habiendo tantos John Keats como en siglos pasados (pero sin el genio del poeta, dicho sea de paso).

Me parece que la tendencia es muy clara: la inteligencia artificial y las máquinas van a dejar obsoletos a la gran mayoría de nuestros trabajos y eso va a causar un reacomodo de nuestra sociedad a escala global. A mí me gusta la opinión de Jack Ma, el dueño de la plataforma Alibaba, a propósito de un debate que tuvo Elon Musk hace algún tiempo donde aseguraba que ya había máquinas más inteligentes que los humanos en algunos aspectos. A lo que Jack Ma le respondió: “Puede que sean más inteligentes, pero nosotros somos más listos: fuimos nosotros quienes inventamos los ordenadores, pero aún no he visto a un ordenador inventar a un ser humano”. Y después agregó que “los ordenadores solo tienen chips, los humanos tenemos corazones”.

Dos estudios de la luz revolucionarios, diametralmente opuestos y nacidos de comprensiones opuestas del mundo. No creo que haya duda de que Rembrandt creó su De Nachwatch con corazón, pero tampoco es posible dominar la luz con tanto nivel de maestría sin una observación detallada y precisa. Así como tampoco creo que Newton haya puesto en juego solamente su lógica para idear su Experimentum Crucis, porque detrás de los avances revolucionarios siempre se encuentra la emoción humana, la cual requiere de “corazón”. La luz por sí sola es un complejo de ondas y partículas rebotando por todos lados. Sin embargo: entenderla, describirla, dominarla y usarla para crear algo de belleza sin par está solo reservado para aquellos que tenemos un “alma inmortal”.

¿Será que podremos coexistir con las máquinas inteligentes? Resulta que un buen día de 1715 desmontaron La Ronda de Noche para trasladarla al ayuntamiento de la ciudad y debido a sus enormes dimensiones fue cortada dejando fuera de escena a tres personajes y varios detalles, se conoce su aspecto original solo debido a que en su momento se hicieron copias que aún se conservan. La última vez que la visité, a principios del año 2020, el Rijksmuseum estaba ya trabajando en su restauración utilizando… Inteligencia Artificial, y por primera vez en 300 años estará expuesta temporalmente en lo que fue su tamaño original. La reconstrucción de las piezas faltantes se hizo a partir de las copias existentes y adaptadas al tamaño de la obra, la simulación de color y escala corrió a cargo de complejos sistemas que hoy no existirían sin aquél Experimentum Crucis. 

Humanos y máquinas trabajando a la par, ¿coexistir? Definitivamente.

*Dante Alducin. Q.F.B. con el programa Specialization in Leading People and Teams por la Universidad de Michigan. Tiene 12 años de experiencia en Investigación Clínica. Fundador de Blast! Academy y conductor del podcast Ruido Blast!

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