Clinical Research Insider

El ejercicio aeróbico ayuda en la progresión de lo pacientes con enfermedad de Parkinson

A nivel mundial, la enfermedad de Parkinson presenta el 0.3% de la población, mientras que en mayores de 80 años es mayor al 3%. 

La enfermedad de Parkinson es un trastorno progresivo, caracterizado clínicamente por la presencia de bradicinesia (lentitud de movimientos) y al menos una característica motora cardinal, rigidez o temblor en reposo. La enfermedad tiene una repercusión importante en la calidad de vida, ya que está acompañada de síntomas no motores tales como desórdenes del sueño, demencia, alucinaciones, afecciones del estado de ánimo, constipación, disfunción urogenital, pérdida o disminución del sentido del gusto y dolor, entre otros.

El tratamiento de la enfermedad está basado en sustitución de dopamina, así como en otros no dopaminérgicos, sin embargo, ninguno es curativo y la enfermedad continúa siendo progresiva, causando discapacidad. Por ello se siguen buscando tratamientos eficaces para el manejo de la enfermedad.

Recientemente la prestigiosa revista científica Annals of Neurology publicó resultados prometedores de un ensayo clínico de 130 pacientes con diagnóstico de enfermedad de Parkinson, en cual se les asignó un tratamiento con ejercicio aeróbico con bicicleta fija alcanzando de un 50 a un 80% de su ritmo cardíaco, o un control activo de estiramiento, flexibilidad y ejercicios de relajación. Los sujetos siguieron este programa tres veces por semana de 30 a 45 minutos por sesión, durante 6 meses. Posterior a la intervención, se les realizaron pruebas de imagen por resonancia magnética. 

Interesantemente, los resultados arrojaron que el grupo de pacientes que realizó ejercicio aeróbico, no así el que realizó ejercicios de control activo, mostró un aumento de la conectividad funcional sensoriomotora, mejorando el control cognitivo, acompañado de mejoras en el estado físico y una reducción de la atrofia cerebral global.

Estos hallazgos son sumamente importantes en la comunidad que padece la enfermedad, ya que además de los beneficios asociados al ejercicio, podría considerarse un tratamiento coadyuvante que se traducirá en una mejor calidad de vida y una progresión más lenta de la enfermedad.

Redacción a cargo de Carmen de la Rocha, PhD

Doctora en Biotecnología, máster en Ingeniería Bioquímica. Más de once años de experiencia en investigación clínica y ciencia básica. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel I. 

Fuentes

  • Poewe, W., Seppi, K., Tanner, C. et al. Parkinson disease. Nat Rev Dis Primers 3, 17013 (2017). https://doi.org/10.1038/nrdp.2017.13
  • Johansson ME,  et al. Aerobic Exercise Alters Brain Function and Structure in Parkinson’s Disease: A Randomized Controlled Trial. Ann Neurol 91(2):203-216 (2022). doi: 10.1002/ana.26291. 

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