Clinical Research Insider

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Corazón, deporte, riesgo y libertad

Dr. Emilio Luengo-Fernández*

El deporte es, desde antiguo, una forma de competencia y, en ocasiones, también contiene componente étnico o religioso. Incluso ha estado relacionado con ciertas clases sociales y con tradiciones populares, pero solo recientemente ha sido objeto de observación e intervención sanitaria. La recuperación de la idea del olimpismo ha marcado una flexión en el tiempo. Ese cambio está relacionado con la profesionalización y, ligado a ella, la aparición del deporte como espectáculo de masas. El deporte como espectáculo ha sido semilla para extender entre el gran público no profesional el deporte de riesgo o de alta demanda física.

También se ha empezado a considerar al deporte como un valor de salud, como preventivo y curativo en una larga serie de enfermedades. La medicina cada vez más eficaz y accesible para la sociedad ha puesto “de moda” la salud, y el deporte ha pasado a ser una manera de expresarla, inspirándose en los efectos beneficiosos del ejercicio físico. La sociedad aplaude el “deporte-moda” y el “deporte-salud” y, mientras tanto, la ciencia médica se interesa por el ejercicio físico. Ese interés médico ha trascendido el componente de huesos-músculos-articulaciones, adentrándose también en el hecho fisiológico de la adaptación al esfuerzo y sus consecuencias. Al final del siglo XIX el Dr. Salomon-Eberhard Henschen, de la Universidad sueca de Upsala, publicó el primer artículo sobre el corazón del deportista Schilauf und Schiwettlauf. Eine medizinische Sportstudie (en alemán actual, el original en *1).

Más recientemente los trabajos del Dr. Barry J. Maron llaman la atención por la relación entre ciertas enfermedades cardiacas y las muertes súbitas de deportistas (*2), que los medios de comunicación social publican con cierta sensación de escándalo. Sorprendiendo que una actividad “saludable” pudiera “matar” a individuos presumiblemente “sanos”, especialmente si el deportista era famoso. El Reconocimiento Médico-Deportivo (o Preparticipación Deportiva, RMD) surge como bisagra entre el valor de salud del deporte y la evaluación de enfermedades como causa de riesgo al practicarlo. De alguna forma el RMD es el puente entre la libertad de hacer ejercicio físico y la limitación, en cierta forma emocional, de una revisión médica previa y periódica. Ese bienestar que aporta seguir una moda, sumarse a la corriente, y al mismo tiempo sentir la protección de algo que mejora la salud es emocionalmente irreprochable. De igual forma representa la balanza que nivelará los riesgos y serenará tanto al deportista como a las autoridades. 

Por último, debemos asumir, tanto médicos como deportistas, que el ejercicio físico es una moneda con cara y cruz. Es de conocimiento general que puede producir lesiones en huesos, articulaciones y músculos, pero es menos divulgado que también tiene algunas consecuencias médicas que no debemos olvidar, como problemas de inmunidad, ciertas anemias, el sobreentrenamiento o algunas arritmias cardiacas (afortunadamente con poca frecuencia, aunque no por ello deben ser olvidados). De manera que el deporte es salud, libertad y vida, pero también representa lesiones y riesgo. Una actividad humana que satisface, que protege, pero que debemos tomar en la “dosis” adecuada y con las debidas precauciones.

Referencias:

(1) Henschen SE. Skidlauf und Skidwettlauf. Eine medizinische Sportsstudie. Mitt Med Klin Upsala 1899:2 (en alemán científico de aquella época).

(2) Maron BJ, Epstein SE, Roberts WC. Hypertrophic cardiomyopathy: a common cause of sudden death in the young competitive athlete. Eur Heart J . 1983;Suppl F:135

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