Clinical Research Insider

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Al final de la cadena hay personas

Por: Dante Alducin*

Cierto día de 2012 sonó mi móvil, estaba en una de esas giras de trabajo interminables por todo el país a las que me dedicaba una y otra vez siendo monitor clínico. No esperaba ningún tipo de llamada importante, tenía decenas de ellas al día. Pero aún hoy, me acuerdo de lo que fue una de las pruebas más inquietantes que tuve que sortear en toda mi carrera. La sede central de la farmacéutica para la que trabajaba mi empresa, había decidido descontinuar al único paciente en activo de un estudio muy viejo de cáncer de mama. Necesitaban que el doctor en cuestión diera de baja a su única paciente, para poder cerrar el estudio. Habitualmente no habría ningún problema, excepto que esta paciente seguía en tratamiento y de retirarle el medicamento, probablemente la enfermedad regresaría.

El doctor confirmó mis sospechas, si le quitaban el medicamento, la paciente tenía una buena probabilidad de recaer y acabar muriéndose. ¿Cómo es que llegamos a esta situación? Una de las incógnitas más grandes que he tenido por tantos años, es cómo en un ambiente dedicado a la salud de los pacientes en el día a día se nos olvida que estamos tratando con personas. No solo del staff de salud a los pacientes, sino entre nosotros mismos como equipo de trabajo. No creo que haya una respuesta sencilla a tal pregunta, pero mucho tienen que ver las expectativas irreales con las que se cargan a los equipos de investigación. Tal presión de una forma u otra, obliga a los equipos de trabajo a tomar medidas cada vez más drásticas en pro de las métricas.

En 10 años como monitor, hice mas de 12,000 entrenamientos en los sistemas de las empresas y no hay uno solo que te enseñe a enfocarte y sensibilizarte para ver que, por encima de todo, estamos tratando con seres humanos. Se pueden repasar mil veces las GCP ́s, las regulaciones y las condiciones éticas, pero solo se ve como un tema obligatorio y distante. Se repite tanto que se pierde el sentido.

A través del tiempo, las historias médicas me fueron enseñando muchos tipos de dramas, algunos con finales felices y otros no tanto. Pero me fueron enfocando en cuál era el quid de mi trabajo: ayudar a los pacientes a tener una mejor calidad de vida y, en muchos casos, a que logren ver un día más. Creo que si toda la gran cadena de personas que contribuyen a que esto pase pudiera ver constantemente el resultado de su trabajo, tendríamos mejores resultados, muchos menos errores y disfrutaríamos más de nuestro día a día.

Revertir esa decisión se volvió mi cruzada personal, hicimos equipo con el doctor, tuvimos llamadas con gente de lugares y puestos que ni me imaginaba que existían, presentamos datos, negociamos: al final le concedieron al paciente el uso compasivo. Por fortuna, puedo decir que en tanto tiempo de monitor muy pocas veces llegué a encontrarme en una situación de este nivel. Sin embargo, son este tipo de escenarios los que te hacen ver la importancia indiscutible de tu trabajo y de la diferencia que puedes marcar.

Mi deseo es que cada integrante de esta cadena de investigación pueda ver la diferencia que hace en su trabajo del día a día y, el impacto que puede crear para hacer de este mundo un lugar mejor.

*Dante Alducin

Q.F.B. con el programa Specialization in Leading People and Teams por la Universidad de Michigan. Tiene 12 años de experiencia en Investigación Clínica. Fundador de Blast! Academy y conductor del podcast Ruido Blast!.

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