Clinical Research Insider

El impacto de la música en las demencias

Por: Jordi A. Jauset, PhD

La demencia, definida como un deterioro de las funciones cognitivas que interfiere con la autonomía o independencia en las actividades diarias, es una de las causas más comunes de discapacidad y dependencia en personas adultas. Según el Informe Mundial sobre el Alzheimer (2022), más de 78 millones de personas en todo el mundo padecerán demencia en el año 2030 y se espera alcanzar la cifra de 139 millones en el año 2050. 

Aunque existen diferentes tipos de demencias, con manifestaciones clínicas y características neuropatológicas heterogéneas, todas ellas provocan interrupciones en la comunicación neuronal (ocasionando la muerte celular en distintas áreas cerebrales) debido a la acumulación anormal de proteínas [1]  tanto intra como extracelulares.

Se estima que entre un 60%-80% de todos los casos de demencia, la diagnosticada como Alzheimer (AD) es la más común en personas de edad adulta, provocando un deterioro progresivo de la memoria y una pérdida de autonomía funcional. 

En personas jóvenes [2], las causas más frecuentes de inicio de demencia, y con una prevalencia relativamente alta, son aquellas producidas por la degeneración del área frontotemporal (FTLD), pudiendo presentarse diferentes variantes: 

  • Conductuales (bvFTD), con cambios abruptos de comportamiento y personalidad.
  • Lingüísticas (afasias progresivas primarias PPA con pérdida progresiva del conocimiento semántico svPPA, y la variante no fluida, nfvPPA, similar a la de Broca). 

A pesar de los esfuerzos en investigación al respecto, aún no existen soluciones médicas que curen la demencia, pero sí hay tratamientos que pueden reducir la progresión de los síntomas, aunque con límites temporales. Uno de ellos es a través de la musicoterapia.

Recordemos, sin embargo, que la música correctamente utilizada, aun teniendo en cuenta sus limitaciones, puede ser también una herramienta eficaz para la prevención de la demencia, contribuyendo a aumentar la reserva cognitiva y al retraso de la aparición de los síntomas por los recursos cognitivos que demanda y la activación neuroplástica que implica. Varias líneas de evidencia sugieren que las actividades musicales de por vida, como tocar un instrumento musical o bailar, están asociadas con un riesgo reducido de desarrollar demencia [3]. 

Se resumen, a continuación, las conclusiones de diversos estudios con respecto a diversas afectaciones en las personas con demencias por Alzheimer (AD).

Afectación de la percepción musical

Existen resultados contradictorios con relación a la afectación en los distintos circuitos o áreas cerebrales implicadas en la percepción musical [4]. Así, en tareas de discriminación de tono y timbre, algunos estudios concluyen que no existen diferencias con controles sanos [5], y otros, que los afectados por Alzheimer presentan un rendimiento inferior. En definitiva, se observa que las deficiencias en la percepción musical varían según los diferentes síndromes clínicos, y podrían depender, al menos parcialmente, del deterioro de otras funciones cognitivas, tales como la memoria de trabajo o las funciones ejecutivas.

Afectación de la memoria 

Una de las funciones cognitivas imprescindibles para mantener la memoria es la atención, que suele estar fácilmente alterada tras una lesión cerebral.

Sabemos que pueden diferenciarse distintos tipos de memoria con base en el uso de redes neuronales diferenciadas. Así, la memoria procedimental o implícita (recuerdo de habilidades, como ir en bicicleta, tocar un instrumento musical [6]) o la episódica o explícita (recuerdo de experiencias personales) no comparten exactamente las mismas áreas cerebrales. En la implícita intervienen principalmente los ganglios basales, el cerebelo, el área premotora y la cingulada anterior. En la explícita, el hipocampo, el área prefrontal y el lóbulo temporal.

De hecho, aunque la AD es, por definición, una alteración progresiva de la memoria, la afectación es distinta en función del tipo de memoria.  La memoria episódica o explícita es la primera en ser afectada, pero la procedimental o implícita, permanece relativamente preservada incluso en las etapas más avanzadas de la enfermedad. De forma similar, la memoria musical suele permanecer intacta y por ello, la persona afectada de AD puede cantar y recordar una canción aprendida durante la niñez, pero ha olvidado los nombres de sus familiares.

Evocación autobiográfica

La música también ha sido apreciada por su capacidad para evocar recuerdos autobiográficos en personas con demencia. Así, se ha demostrado que los pacientes con AD recuperan tantos recuerdos autobiográficos como las personas sanas en respuesta a la música [7], incluso más que los recuerdos recuperados después de ver fotografías [8].

Accediendo, mediante la música (conociendo su historial musical de forma directa o a través de sus amigos o familiares), a determinados momentos importantes de su vida se consiguen experiencias gratificantes que mejoran su calidad de vida. La finalidad que se persigue en estos casos, mediante la musicoterapia, es la activación de recuerdos y asociaciones, la mejora del estado anímico y facilitar que la persona pueda interactuar con el medio.

Dichos recuerdos autobiográficos evocados por la música no se encuentran en pacientes con bvFTD, posiblemente debido a la degeneración de las regiones frontales mediales que están implicadas en la memoria autobiográfica. 

Afectación en el aprendizaje musical

Se ha comprobado que la demencia no impide en su totalidad que las personas afectadas puedan aprender música, incluso en presencia de un deterioro grave de la memoria episódica. Cowles et al. (2003) describieron a una violinista con AD que podía aprender nuevas obras musicales a pesar de su déficit extremadamente generalizado en la memoria anterógrada [6]. También se hallaron resultados similares en una mujer de 91 años que no era música y padecía AD grave, y sin embargo,  fue capaz de aprender [9] con éxito una nueva obra musical. 

Los efectos terapéuticos de la música 

Los efectos terapéuticos de la música, observados en los casos de demencia, pueden atribuirse a una variedad de razones. En primer lugar, algunas funciones musicales permanecen preservadas en pacientes con demencia a pesar de su declive cognitivo progresivo. De hecho, el proceso neurodegenerativo generalmente afecta algunas regiones del cerebro, mientras que otras permanecen relativamente intactas durante períodos más largos, lo que permite a los musicoterapeutas actuar sobre las capacidades cognitivas residuales y fortalecerlas. En segundo lugar, pueden surgir otros beneficios de la naturaleza de la música per se, dada su capacidad para afectar la cognición, así como el estado de ánimo. 

Tal como se ejemplifica en un modelo reciente [10], las actividades activas y pasivas con música involucran numerosas funciones y regiones del cerebro simultáneamente, lo que promueve la plasticidad neuronal. Además, la connotación emocional de la música tiene un importante rol en la eficacia de la musicoterapia, ya que ciertas melodías pueden provocar estados de ánimo positivos y proporcionar la clave para acceder a recuerdos autobiográficos significativos, según se ha citado anteriormente. La música tiene un fuerte significado personal (historial musical) y ayuda a las personas a recuperar el sentido de sí mismos. 

La implementación de protocolos terapéuticos teniendo en cuenta estas potencialidades ofrece resultados alentadores en la cognición, la atención y la fluidez verbal. Por ejemplo, mediante 10 sesiones semanales de escucha de música o de canto, en pacientes con demencia temprana (no se especificaron los diagnósticos) se obtuvo  un rendimiento estable o mejorado [2] en la cognición global, la atención y las funciones ejecutivas en comparación con la atención estándar. Sin embargo, tales consecuencias positivas sobre la cognición no se encontraron en etapas más avanzadas de demencia. 

En resumen, diversos estudios, tanto individuales como grupales, demuestran que, incluso en presencia de déficits cognitivos y de procesamiento musical, algunas funciones musicales pueden conservarse en etapas avanzadas de la enfermedad. Además, la música puede ser beneficiosa para controlar los síntomas psicológicos, cognitivos y conductuales de los pacientes con demencia. Considerando que estos resultados necesitan ser ampliados y replicados, la musicoterapia puede considerarse una herramienta prometedora para retrasar los síntomas del deterioro cognitivo y mejorar la calidad de vida de los pacientes de una manera relativamente fácil y rentable. 

Referencias

[1] Elahi, F. y Miller, B. A (2017). Clinicopathological approach to the diagnosis of dementia. Nat Rev Neurol 13, PP. 457–476, Recuperado desde: https://www.nature.com/articles/nrneurol.2017.96 

[2] Drapeau, J., Gosselin, N., Gagnon, L., Peretz, I. and Lorrain, D. (2009), Emotional Recognition from Face, Voice, and Music in Dementia of the Alzheimer Type. Annals of the New York Academy of Sciences, 1169: 342-345. https://doi.org/10.1111/j.1749-6632.2009.04768.x

[3] Ambrose, A., Buschke, H., Derby, C., Hall, Ch., Katz, M., Kuslansky, G., Lipton, R., Sliwinski, M., & Verghese, J., (2003). Leisure Activities and the Risk of Dementia in the Elderly, The New Journal of Medicine. Recuperado desde: https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa022252 

[4] Jauset-Berrocal, J.A. (2013). Cerebro y música, una pareja saludable. El Ejido (Almería): Círculo Rojo.

[5] Johnson, J., Chiung-Chih. Ch., Brambati, S., Migliaccio, R., Gorno-Tempini, M. L., Bruce M. L., Janata, P. (2011). Music Recognition in Frontotemporal Lobar Degeneration and Alzheimer Disease. Cognitive and Behavioral Neurology 24(2). PP. 74-84. Recuperado desde: https://journals.lww.com/cogbehavneurol/abstract/2011/06000/music_recognition_in_frontotemporal_lobar.5.aspx 

[6] Anne Cowles, William W. Beatty, Sara Jo Nixon, Lanna J. Lutz, Jason Paulk, Kayla Paulk & Elliott D. Ross. (2003). Musical Skill in Dementia: A Violinist Presumed to Have Alzheimer’s Disease Learns to Play a New Song. Neurocase, 9:6, PP. 493-503. Recuperado desde: https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1076/neur.9.6.493.29378 

[7] Cuddy, L.L., Sikka, R. & Vanstone, A. (2015), Preservation of musical memory and engagement in healthy aging and Alzheimer’s disease. Ann. N.Y. Acad. Sci. PP. 223-231. Recuperado desde: https://nyaspubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/nyas.12617 

[8] Amee, B. et al. (2018). ‘Characterization of Music and Photograph Evoked Autobiographical Memories in People with Alzheimer’s Disease’. Journal of Alzheimer’s Disease, vol. 66, no. 2. PP. 693-706. Recuperado desde: https://content.iospress.com/articles/journal-of-alzheimers-disease/jad180627 

[9] Amee, B. Umbach, H. & Forde W. (2017). A nonmusician with severe Alzheimer’s dementia learns a new song. Neurocase, 23:1. PP. 36-40. Recuperado desde: https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/13554794.2017.1287278

[10] Brancatisano O, Baird A and Thompson WF. (2019). A ‘Music, Mind and Movement’ Program for People With Dementia: Initial Evidence of Improved Cognition. Front. Psychol. Recuperado desde: https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2019.01435/full 

[11]  Särkämö, T., Tervaniemi, M., Laitinen, S., Numminen, A., Kurki, M., Johnson, J. and Pekka Rantanen, P., (2014). Cognitive, Emotional, and Social Benefits of Regular Musical Activities in Early Dementia: Randomized Controlled Study, The Gerontologist, Volume 54, Issue 4. PP. 634–650. Recuperado desde: https://academic.oup.com/gerontologist/article/54/4/634/650429?login=false  

Jordi A. Jauset, PhD

Doctor en comunicación, ingeniero y músico. Máster en Psicobiología y neurociencia cognitiva. Director del máster en Neuromúsica, acreditado por la UCAM. Divulgador científico www.jordijauset.es 

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