Clinical Research Insider

Ensalada como antidepresivo

Por: Dra. Wendy López Romero

El costo de la depresión para la economía mundial se estima en 1 billón de dólares estadounidenses al año y se considera que afecta al 5% de la población adulta en el mundo. Este trastorno crónico se caracteriza por una desregulación del estado de ánimo, por emociones de tristeza, de vacío o irritabilidad, así como por una autoevaluación negativa y conductas de retraimiento/aislamiento. La depresión es responsable del 50 al 70% de los suicidios en todo el mundo y es la segunda causa de muerte entre los 15 y los 29 años. La tasa promedio de respuesta al tratamiento para la depresión es del 20 al 30%, lo que ha llevado a los investigadores a considerar otros factores modificables del estilo de vida, como el patrón dietético, por ejemplo, para modificar los síntomas depresivos.

La creciente disciplina científica conocida como psicología nutricional o psiquiatría nutricional, que reconoce la importancia de factores como el ejercicio físico, las prácticas espirituales y el apoyo social para la promoción de la salud mental, se ha dedicado a explorar la manera en que los alimentos influyen no solo en nuestro estado de ánimo inmediato, sino también en la modulación de síntomas de la depresión, ansiedad, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), entre otras afecciones. 

Uno de los pilares de esta área es que “una alimentación adecuada conduce a una mejor salud mental”, porque de esta manera se cubren las necesidades nutricionales que le permiten al cerebro funcionar correctamente. Así pues, patrones dietéticos o dietas que contienen alimentos integrales y diversos nutrientes, como la mediterránea, noruega y japonesa, pueden tener un impacto positivo en muchas condiciones, incluida la depresión. 

Del mismo modo, los suplementos de vitaminas y minerales de alta calidad, así como los aminoácidos, formulaciones a base de hierbas y probióticos, también contribuyen de manera positiva. Hasta la fecha, las asociaciones entre los patrones dietéticos y la depresión son diversas y existen a lo largo de la vida, desde la niñez hasta la edad adulta. 

Los hallazgos de una revisión sistemática narrativa de 20 estudios en niños y adultos jóvenes muestran que un patrón dietético de alta calidad se asocia a niveles más bajos de depresión y que, por el contrario, un patrón dietético de baja calidad se asocia a niveles más altos de depresión.

Con respecto al factor de la calidad del patrón dietético de una persona, un estudio donde se evaluaron a 496 participantes identificados como omnívoros, vegetarianos o veganos, mostró que un patrón dietético basado en plantas de alta calidad reduce significativamente los síntomas depresivos, con respecto de aquellos que consumen toda clase de alimentos. 

Cabe recalcar que la calidad del patrón dietético que se consume es un factor determinante, ya que algunos alimentos de baja calidad, como los que tienen un alto contenido de azúcar, grasas saturadas y granos refinados, también se consumen en patrones dietéticos basados ​​en plantas. Por lo tanto, tanto las dietas basadas en carne como las vegetarianas tienen el potencial de ser de alta o baja calidad. 

A pesar de los resultados prometedores de diversos estudios, y las relaciones que se han establecido entre la calidad de la alimentación con la reducción de síntomas depresivos, es necesario generar más publicaciones de intervenciones como las ya mencionadas, para comprender por completo la relación bidireccional entre estos dos factores y que mayor cantidad de médicos se enfoquen en mejorar la alimentación de sus pacientes, como terapia adyuvante para la depresión. 

Referencias

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Dra. Wendy López Romero

Analista de Investigación y Desarrollo en Drox Health Science. Doctora en Innovación en Biotecnología Médica y Farmacéutica. Máster en Biología Molecular.

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