Clinical Research Insider

México, punta de lanza de la economía científica en Latinoamérica

Entrevista a Rogelio Marín

1. ¿Cuál es el objetivo del proyecto Rómpela a la mexicana?

El proyecto nace con una inquietud, en primera instancia, de regresarle a mi país lo que en su momento a mí se me ofreció y, a su vez, tratar de habilitar algo más, aquello que no encontré en ese entonces. Yo empecé a emprender a los 21 años; en el proceso encontré una brecha muy importante de apoyo a científicos o investigadores que querían emprender y que por alguna u otra razón, aunque lo intentaban, no encontraban los espacios ni las maneras de hacerlo. Me di cuenta de que habían muchos factores en los diferentes círculos que arropan al emprendimiento, entonces me propuse explorar los porqués para ayudar a la realización de los proyectos, como una manera de devolver lo que a mí se me ofreció.

En el camino lo que construí fue un propósito; lo que he aprendido a lo largo de 30 años es que cuesta el mismo esfuerzo hacer algo pequeño que hacer algo muy grande, por ello me propuse hacer algo para transformar la economía y el modelo económico de nuestro país, alineado al tema de una economía basada en el conocimiento, la investigación científica y el desarrollo tecnológico, y con ese propósito construimos nuestros objetivos. El concepto de Rómpela a la Mexicana surgió de la idea de que siempre terminamos “rompiéndola” con un esfuerzo inicial e impetuoso, pero sobre la marcha, por alguna razón, ese esfuerzo se diluye; somos muy buenos para ayudar en momentos de crisis pero cuando tenemos que hacerlo de forma sostenible o constante, algo nos pasa en el camino, y esto sucede en muchos ámbitos, como en el fútbol, la empresa, la familia, etcétera. 

El propósito de Rómpela a la mexicana es la transformación de nuestro modelo económico y entre nuestros objetivos se encuentra construir para el 2025 al menos 10 casos de éxito de emprendimiento científico que estén insertados en el mercado, ya sea a nivel nacional o global, y para el 2030 tener al menos una empresa de base científica-tecnológica valuada en mil millones de dólares. 

El concepto de los unicornios se ha escuchado mucho en el ámbito del emprendimiento, de hecho tenemos varios en México, como Bitso, Kavak, algunas Fintech, pero no escuchamos nada de empresas de base científica, que sin duda existen. 

2. ¿Cuáles son las claves para lograr del emprendimiento científico un éxito comercial?

La experiencia propia y la de muchos compañeros que estamos involucrados en el tema del emprendimiento nos dice que hay dos grandes perfiles: el emprendedor científico o el científico per se, que tiene la filosofía de “primero pienso, luego existo y luego hago”, y el emprendedor tradicional, que piensa “primero lo hago y luego pienso”, es decir, primero me lanzo y sobre la marcha voy componiendo. Nuestra cultura latina funciona así, empleamos mucho esfuerzo, ímpetu y ganas de salir adelante en un principio.

Ponemos como ejemplo al emprendedor tradicional, el responsable de estas construcciones valuadas en mucho dinero conocidas como unicornios, que son pocas en México (tenemos ocho solamente por ahora), pero contamos con empresas familiares de mucho abolengo que seguramente son muy conocidas, como Bimbo, Femsa, y tantas otras empresas familiares que han evolucionado al paso de los años y que tienen este perfil, es decir, se lanzan y ven cómo salen adelante. El científico, por su parte, tiene otro perfil, pero no porque sea diferente significa que no pueda hacerlo, simplemente hay que enfocar el esfuerzo. Entonces, lo que tenemos que hacer es habilitar en el científico los elementos para que ese “primero pienso luego existo” sea muy rápido y no estemos en el famoso dicho de que “demasiado análisis genera parálisis”, en otras palabras, sí se tienen que analizar las cosas a través de datos duros, pero no hay que esperarse demasiado, y menos hoy con tanta tecnología y tantos habilitadores.

Actualmente la salud humana se ha visto beneficiada por muchos aceleradores a nivel científico, pues antes se hacían pruebas y demasiados procesos internos para sacar una vacuna o un antibiótico; ahora inclusive ya hay regulaciones que permiten que ya ni siquiera tenga que probar en animales, sino a través de pruebas informáticas o digitales. Así pues, los tiempos se han recortado; obviamente los tiempos de la Naturaleza no son los mismos que los nuestros, pero podemos ayudar, esa es la gran diferencia para poder hacer que un emprendimiento científico pueda estar lo suficientemente cerca de un emprendimiento tradicional que sea exitoso. Para ello tenemos que hacer un cambio de mentalidad en el científico para que finalmente su emprendimiento trascienda.

3. Hace poco mencionaste la economía basada en el conocimiento, a grandes rasgos, ¿a qué se refiere y por qué es indispensable comenzar a aplicarla?

El concepto en general de la economía basada en el conocimiento tiene que ver con cómo construir economía, riqueza, abundancia o estabilidad económica en un país o una región desde la ciencia, la investigación y el conocimiento formal; está ampliamente evidenciado que los países que basan su economía en ello tienen mayor resistencia y resiliencia a las crisis económicas, ahora lo vimos en la pandemia. Tales países evolucionan a sus generaciones, no solamente repiten los ciclos o los errores; el conocimiento no solo es representado por el sector científico y tecnológico, sino también por los aprendizajes del pasado, de la historia para poder evolucionar y construir el futuro basado en el conocimiento y en la madurez que ese conocimiento permite.

4. ¿Cuál es su método de apoyo para el emprendimiento y la inversión en ciencia y tecnología?

Lo primero que hacemos es trabajar con el científico, identificar a aquel que quiere emprender y empezar a involucrarlo en el terreno del emprendimiento. No es un tema de sobarle la espalda y meterlo a cursos, no, vamos a aventarnos a la alberca juntos y a llevarlo a la arena del emprendimiento. En paralelo trabajamos con la industria; tenemos que hacerle saber a la industria nacional que existe el talento y que se pueden desarrollar las soluciones a sus necesidades, con algunos recursos adicionales que seguramente hoy no los tenemos tan disponibles como lo tienen otros países, como nuestros vecinos del norte o China, entonces debemos de construir ese vínculo y establecer que una inversión no solamente es la solución de una necesidad industrial, sino también la transformación de una economía nacional.

De igual manera tenemos que vincular el otro componente sumamente importante que es la inversión. Tanto los fondos de inversión, los Ángeles inversionistas y los propios empresarios tienen que apostarle; así como le apuestan a una inversión de una financiera digital, o a una Marketplace de coches, también deberían comprender por qué es importante invertir en un emprendimiento científico. El gran reto es que el inversionista apueste en el emprendedor, no necesariamente en el proyecto. 

5. ¿Cuáles son las fortalezas de América Latina para el desarrollo de proyectos científicos?

Definitivamente la mayor fortaleza que tenemos nosotros como nación es el talento. El tema de la fuga de talentos tiene dos enfoques: aquel talento que no encuentra el espacio o la tierra fértil para desarrollarse y se va a otro país, y probablemente allá se queda, y el talento que termina empleándose en un lugar en donde sabe que va a poder hacer lo que le gusta que es la investigación pura, pero le va a dar el beneficio a otros. Creemos por otra parte que hay una tercera realidad, y es el talento que está en México o que inclusive se va a otro país, pero desde su trinchera puede aportar a construir el emprendimiento científico en México. Después de la pandemia lo que vimos fue una capacidad de unión entre los científicos e investigadores, sobre todo jóvenes, para hacer comunidad y para sentirse unidos y no desprotegidos. Hubo mucha dinámica y se comenzaron a construir cosas desde cero, así como el propósito de construir algo en beneficio para nuestro país. 

Para nosotros esos son los motores del movimiento y tales circunstancias no se deben desaprovechar; alguien debe de hacer algo porque si no van a pasar lo mismo de siempre, los esfuerzos se van a diluir y los jóvenes van a terminar como siempre, yéndose del país o haciendo cosas extraordinarias para otros, o se quedan aquí en el escritorio, lo cual no es malo, pues la investigación científica pura debe seguir existiendo, pero creemos que esos chicos que traen la semilla de querer hacer algo más, de hacer emprendimiento, no los debemos dejar solos y debemos ayudarlos.

Hablando del monto disponible para invertir en emprendimientos, en los últimos años se han dispuesto cerca de 15 mil millones de dólares para inversiones, no solo científicas; tan solo el año pasado terminó la inversión en cerca de 8 mil millones de dólares a nivel Latinoamérica y para este año va a haber otro tanto más similar, entonces estamos en el ojo del huracán, en el ojo de las inversiones como país y como región, y un pedazo debe de ser destinado al sector científico. 

Nuestro objetivo es poner en el reflector de los diferentes actores al emprendimiento científico para que se den cuenta de que sí se puede hacer y decidan invertir en esos proyectos. Al final cuando se hace una investigación científica, aunque sea con el fin de comercializar, sabes que el impacto va a ser global. Por ejemplo, si encontramos una forma de hacer estudios clínicos más accesibles, o que no tengas que salir de casa ahora con tanta tecnología, o si encontramos la forma de identificar el cáncer cervicouterino de una forma más rápida o efectiva, el beneficio es global porque el día de mañana se replicará en todo el mundo, y el objetivo es ese, que exista para todos y que sea accesible, pues la ciencia lo permite. 

Rómpela a la Mexicana es un movimiento que queremos que abarque a todos los mexicanos tanto dentro como fuera del país, y a estos científicos que tienen este gusanito que sepan que hay un espacio que los puede recibir, que hay una red que los va a acompañar y a ayudar y que juntos podemos hacer más cosas que si lo hacemos solos. 

Página oficial: rompela.mx 

Edición Clinical Research Insider 

Rogelio Marín

Mentor, Inversionista Ángel y Orquestador de emprendimientos de base científica y tecnológica 100% mexicanos. Ingeniero en Telecomunicaciones y Electrónica, egresado del Instituto Politécnico Nacional; consultor de negocios desde hace 30 años y fundador del movimiento de Rómpela a la Mexicana.

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