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La calidad de los medicamentos

Por: Rodrigo Martínez Espinosa, MSc. PhD.

La calidad de los medicamentos es un asunto de gran importancia en la salud humana. En la actualidad se han generado metodologías, disciplinas e instituciones cuyo objetivo es que la población cuente con medicamentos seguros y eficaces, con usos precisos y en entornos seguros. El motivo del presente artículo es recordar los elementos más importantes para garantizar la calidad de los medicamentos en tres momentos: Desarrollo, Aprobación y Comercialización. 

Desarrollo

Cuando una empresa farmacéutica o algún laboratorio se propone buscar medicamentos nuevos, sus principales preocupaciones son la seguridad y la eficacia, un medicamento de calidad durante el desarrollo preclínico y clínico será el que tenga un grado aceptable de seguridad y eficacia. Estos dos elementos se analizan durante ensayos preclínicos, normalmente en cultivos celulares in vitro y en modelos animales no humanos (ratones, conejos, monos, etc.) En estos modelos se calculan dosis tóxicas de las moléculas estudiadas, así como posibles dosis terapéuticas. Solo en el caso que se demuestre baja toxicidad, aún a dosis elevadas, el estudio podrá continuar con los estudios clínicos de Fase.  

En los estudios de Fase 1 se evalúa principalmente la seguridad del medicamento, así como posibles dosis terapéuticas. En estos ensayos se utiliza un número reducido de individuos, generalmente sanos. De demostrarse seguridad en la Fase 1, se procede a la Fase 2, donde se incrementa el número de participantes, se evalúan las dosis con posible efecto terapéutico y se analiza a fondo la presencia de eventos adversos de los fármacos que se estudian. Es importante señalar que todos los medicamentos tienen eventos adversos asociados, esto es natural al tratarse de moléculas con efectos fisiológicos, lo importante es que los eventos adversos de los compuestos estudiados no sean más serios que la enfermedad que se trata de combatir y que, en general, se presenten con baja frecuencia. Finalmente, la Fase 3 es un estudio amplio, con un alto número de sujetos de investigación y en donde se probará la eficacia y seguridad del medicamento a dosis clínicamente relevantes. 

Aprobación

Si un medicamento ha demostrado en ensayos clínicos su eficacia y seguridad, este puede ser sometido a las autoridades sanitarias correspondientes para su aprobación en aras de poder ser comercializado. Las autoridades que regulan los medicamentos son las encargadas de evaluar la evidencia científica existente sobre el medicamento a ser aprobado, particularmente los ensayos de Fase 3. En los Estados Unidos dicha autoridad es la Administración de Alimentos y Medicamentos, FDA por sus siglas en inglés, en Europa es la Agencia Europea de Medicamentos, EMA por sus siglas en inglés, y en México la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, COFEPRIS. Resulta muy importante señalar que dichas agencias tienen como objetivo principal el proteger la salud de la población, por lo que particularmente evalúan la seguridad de los medicamentos. 

En general, las agencias regulatorias cuentan con grupos de expertos que analizan, de manera objetiva y crítica, la información científica aportada por el solicitante de aprobación, que normalmente son los laboratorios que desarrollaron la molécula o la empresa que la comercializará. Un punto importante del proceso de aprobación es que, el solicitante tiene que especificar la posología (cuánto y cómo administrar el medicamento) así como la indicación terapéutica a la que va dirigido. El papel de la entidad regulatoria es la de aprobar la solicitud o rechazarla; en el primer caso, se otorga un registro sanitario al medicamento, lo que permite su fabricación y comercialización en el país.

Otra área importante en donde la autoridad sanitaria interviene es en la fabricación de los medicamentos, toda planta de fabricación tiene que cumplir una serie de normas y regulaciones mínimas para su funcionamiento. Esto es fundamental para garantizar la calidad de un medicamento, ya que, como sabemos, un medicamento no solo contiene a la sustancia activa, encargada de la función terapéutica, sino también una serie de otros compuestos que brindan estabilidad, liberación, sabor, etc. Cada uno de ellos debe tener la calidad, pureza y cantidad adecuada, que garantizan la eficacia y seguridad del medicamento. El proceso de fabricación del medicamento es un paso clave para garantizar su calidad. 

Comercialización 

 Aunque pareciera que, al demostrar la seguridad y eficacia en ensayos clínicos y obtener el registro sanitario y las aprobaciones de producción ya está garantizada la calidad de un medicamento, esto no es verdad. Los procesos de almacenamiento y distribución son pasos críticos, todos los medicamentos tienen que permanecer en condiciones específicas, la temperatura es un factor muy relevante: por debajo de -15/-20 °C es congelado, entre 2 °C y 8 °C refrigerado, entre 8 °C y 15 °C es frío o fresco y entre 15 °C y 25 °C temperatura ambiente. 

Otro factor importante es la exposición a la luz solar, muchos compuestos químicos son muy sensibles a la luz del sol y tienen que resguardarse de ella, para ello los fabricantes utilizan empaques obscuros, frascos ámbar o doble empaque, sin embargo, esto no exenta de la necesidad de almacenarse alejados de la luz solar directa. 

La integridad física de los contenedores, empaques o frascos es algo que siempre se tiene que corroborar, cualquier medicamento con un empaque dañado (roto, húmedo, abierto, decolorado, deformado, etc.) no debe de ser utilizado, se corre el riesgo de que la calidad esté comprometida.  Finalmente, el tiempo de almacenamiento es fundamental, todos los medicamentos tienen una fecha de caducidad, tras la cual no se recomienda su uso. En la actualidad la actividad de vigilancia de la calidad y seguridad de los medicamentos se conoce como farmacovigilancia, esta es responsabilidad de las empresas que producen los medicamentos, pero también de los profesionales de la salud e instituciones de salud, cuando se toma con responsabilidad, la farmacovigilancia en una poderosa herramienta para asegurar la calidad de los medicamentos. 

Es verdad que en algunas ocasiones la caducidad o el manejo erróneo de los medicamentos causa su falta de eficacia y no directamente nuevos riesgos de seguridad o efectos adversos diferentes a los conocidos, sin embargo, en algunos casos, sí que pueden aparecer riesgos serios para la salud, como por ejemplo la contaminación por bacterias u hongos. Uno de los casos potencialmente más graves en la calidad de los medicamentos es su falsificación o alteración, lamentablemente no es raro que medicamentos alterados o falsificados sean comercializados clandestinamente, lo cual representa un grave riesgo para la salud. 

¿Y la calidad de los genéricos y biosimilares? 

Los medicamentos genéricos son aquellos que contienen el o los mismos ingredientes activos que otro medicamento ya registrado. Cuando una empresa obtiene un registro para un medicamento novedoso, es decir, cuya formulación de ingredientes activos no se utilizaba anteriormente, este medicamento se conoce como medicamento de referencia, el cual tiene un periodo de exclusividad comercial, normalmente de alrededor de 10 años, desde la obtención del registro, en el cual solo la empresa dueña del registro puede producir el medicamento. Una vez que caduca dicho periodo, cualquier otra empresa puede fabricar el medicamento en cuestión, siempre y cuando cumpla con los requisitos de bioequivalencia y fabricación. 

La bioequivalencia es la clave que permite asegurar que un medicamento genérico (cualquiera que no sea el de referencia) no presenta diferencia significativa en la velocidad y el grado en que el ingrediente activo o la fracción activa están disponibles en el sitio de acción del fármaco cuando se administran a la misma dosis y en condiciones similares al de referencia.  Por ello cuando hablamos de un genérico equivalente, se garantiza que tienen la misma calidad químico-farmacéutica, potencia o concentración y seguridad. De acuerdo con la legislación de cada país, los parámetros y definiciones para los medicamentos genéricos bioequivalentes pueden variar, pero en general podemos decir que el uso de medicamentos genéricos que cuentan con los permisos adecuados es tan seguro y eficaz como el medicamento de referencia. 

Por otro lado, los medicamentos biológicos, también conocidos como biotecnológicos, están sujetos a la normatividad de las autoridades, aunque las técnicas de análisis y evaluación pueden ser diferentes a los medicamentos químicos; los biológicos necesitan garantizar seguridad, eficacia y calidad. Al igual que los genéricos, en el caso de los biológicos se tienen los biosimilares o biocomparables, medicamentos no originales que pretenden tener los mismos efectos terapéuticos y seguridad que los biológicos de referencia. En algunos casos, particularmente con algunos anticuerpos monoclonales, esto puede ser difícil de conseguir, sin embargo, gracias a los avances biotecnológicos, en la actualidad se cuenta con un gran número de medicamentos biológicos de gran calidad.   

Rodrigo Martínez Espinosa, MSc. PhD.

Asesor Médico – Gerente Médico en Carnot Laboratorios. Especialista en Genética y Biología Molecular de Enfermedades Complejas. 

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